La Candelaria

Chorro de Quevedo

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Chorro de Quevedo

En la actual calle 13 con carrera 2ª, dicen los rumores populares,  tuvo lugar el primer asentamiento español en la capital, dirigido por el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada. Pues fue en este ecosistema sabanero, pequeña réplica de la tierra prometida, donde se levantaron las 12 chozas del relato fundacional, la iglesia y la plaza de mercado.

Las fuentes de agua, los alimentos y animales abundaban, la tierra fértil creó un ambiente que vislumbraba grandes proyectos en el futuro. Sin embargo,  esta información no se ha comprobado en ninguna investigación histórica. Aunque la importancia de este espacio público ha trascendido generacionalmente entre los habitantes de Santafé posterior Bogotá D.C.

Ha sido epicentro de encuentros socio culturales, además fuente de trabajo y punto de referencia en la Candelaria y el Centro Histórico en tiempos remotos y en el presente. Por sus calles empedradas han pasado millones de hombres y mujeres, con historias simples otras fantásticas, lúgubres y festivas. Los habitantes del sector en tiempos coloniales recurrían allí a extraer agua, para labores domesticas y su afluencia generó un oficio “los aguateros” hombres y mujeres que se contrataban para trasportar del chorro a las viviendas el agua.

Hoy en día ya no son familias en alpargatas y ruana quienes se reúnen en este punto tradicional para dialogar, hoy en día su labor fue relevada y entregada a los estudiantes y trabajadores informales que se reúnen para divertir al público con historias a cambio de unas monedas.

La plazuela se enmarca entre construcciones coloniales sencillas y austeras sobre las que predomina en sus fachadas el color blanco y en sus puertas, ventanas y detalles el color verde,  con teja de adobe o barro, en el centro se ubica una fuente, hoy en día sin agua. Entre las edificaciones más importantes  se observa al costado sur occidental la Ermita del Príncipe réplica de la Capilla del humilladero.